Rolls-Royce renuncia al 100% eléctrico en 2030: el V12 sigue mandando entre sus clientes

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Rolls-Royce frena su calendario eléctrico. La marca británica de ultra lujo, propiedad del grupo BMW, aparca el objetivo de vender solo coches eléctricos en 2030 y apuesta por una transición sin fecha límite.

El giro lo firma su consejero delegado, Chris Brownridge, que justifica el cambio por dos factores: la demanda persistente de modelos de gasolina, con el V12 como emblema, y un entorno regulatorio menos apremiante de lo que se preveía hace unos años.

La electrificación no desaparece del mapa, pero deja de ser una carrera con meta marcada. En un negocio donde cada coche se fabrica prácticamente a medida, Rolls-Royce prefiere seguir el pulso de los pedidos antes que atarse a un año concreto.

Adiós a la fecha de 2030: un compromiso que nació en 2021

La promesa del “todo eléctrico” para 2030 se anunció en 2021, cuando la compañía trazó su hoja de ruta y preparaba el lanzamiento de la Spectre, su primer eléctrico de producción en serie. A comienzos de 2026, Brownridge confirma que esa fecha ya no se sostiene como compromiso firme.

El argumento es doble. Por un lado, hay clientes que siguen pidiendo motores de combustión, y no solo por costumbre. Por otro, el directivo apunta a que los objetivos públicos sobre el vehículo eléctrico se han suavizado en varios mercados, lo que reduce la presión de un calendario único.

En ese contexto, Rolls-Royce opta por una estrategia pragmática: fabricar lo que el cliente encarga. Y eso, hoy, incluye seguir hablando del V12.

El V12 como seña de identidad: “si lo quieren, lo seguiremos haciendo”

Brownridge defiende el V12 como algo más que una mecánica. Para la marca, es parte de su identidad histórica: suavidad, silencio de marcha y una idea de prestigio asociada a la ingeniería clásica.

El mensaje es directo: mientras haya compradores que lo pidan, Rolls-Royce lo mantendrá en catálogo. En el ultra lujo, el motor también forma parte del relato del producto, igual que un interior artesanal o un color creado en exclusiva.

con una producción limitada y un nivel de personalización extremo, fijar una fecha rígida puede convertirse en un riesgo comercial innecesario. La compañía prefiere flexibilidad.

Más de 300.000 euros por coche: un mercado que no funciona por volumen

En el segmento donde un vehículo supera con frecuencia los 300.000 euros, la lógica no es la del gran mercado. Aquí se compra experiencia, estatus y la posibilidad de configurar cada detalle, incluida la motorización.

El propio Brownridge resume la división interna de la clientela: por cada comprador entusiasmado con el eléctrico, hay otro que no lo quiere. Rolls-Royce evita forzar la mano y se aferra a una idea simple: producir lo que se vende, no lo que dicta una fecha simbólica.

La marca asume, por tanto, una convivencia prolongada entre eléctricos y modelos de combustión, al menos mientras la cartera de pedidos siga respaldándolo.

La Spectre sigue siendo clave, pero la demanda eléctrica no avanza en línea recta

La retirada del objetivo de 2030 no significa abandonar el coche eléctrico. La Spectre, lanzada a finales de 2023, continúa como escaparate tecnológico y como prueba de que Rolls-Royce puede ofrecer un eléctrico sin renunciar a su confort y refinamiento.

Eso sí, la compañía admite un fenómeno que se repite en parte del sector: tras el impulso inicial, la demanda puede normalizarse. En el ultra lujo, los ciclos de compra son particulares y la adopción del eléctrico no siempre crece de forma constante.

Rolls-Royce no aporta cifras detalladas por tipo de motorización en estas declaraciones, lo que dificulta medir si se trata de una simple estabilización o de una señal de mayor cautela del mercado.

Menos presión política: Europa y EE UU ajustan el paso del eléctrico

El fabricante también mira al entorno regulatorio. Brownridge alude a objetivos gubernamentales menos estrictos de lo esperado, un factor relevante para marcas que habían construido su comunicación alrededor de fechas como 2030 o 2035.

En Europa, el debate sobre la prohibición de los motores térmicos ha vivido ajustes y matices en los últimos tiempos. En Estados Unidos, la política federal también ha cambiado el tono en torno al vehículo eléctrico. Cuando el regulador afloja, las marcas premium ganan margen para adaptar su calendario.

Pero el propio planteamiento encierra una advertencia: que se suavicen las normas no elimina la tendencia de fondo. Zonas de bajas emisiones, presión climática y parte de la demanda seguirán empujando hacia la electrificación.

Bajo el paraguas de BMW, Rolls-Royce apuesta por el “a medida”

La pertenencia a BMW da a Rolls-Royce respaldo industrial y acceso a tecnología para seguir desarrollando eléctricos. La marca insiste, en que sus futuros EV deben ser “Rolls-Royce” antes que eléctricos: lujo, silencio, confort y personalización por encima de todo.

Habrá más modelos eléctricos, pero sin un calendario público tan rígido como el de 2030. También hay un factor de negocio: anunciar demasiado pronto el final del motor térmico puede alterar decisiones de compra en un segmento donde algunos clientes buscan precisamente “el último V12”.

El movimiento encaja con una tendencia más amplia en fabricantes de alta gama, que recalibran sus promesas eléctricas cuando el mercado no avanza al ritmo previsto. Rolls-Royce puede permitirse esperar, pero a cambio tendrá que gestionar durante más tiempo dos mundos tecnológicos y un discurso menos de eslogan y más de pedido firmado.

🔹 Décision stratégique 🔸 Abandon de l’objectif 100% électrique d’ici 2030
🔹 Direction 🔸 Chris Brownridge adopte une approche flexible basée sur la demande
🔹 Demande client 🔸 Forte persistance des commandes de modèles thermiques, notamment V12
🔹 Positionnement 🔸 Stratégie “build what is ordered” dans le segment ultra-luxe
🔹 Électrique 🔸 Maintien de l’électrification avec la Spectre, mais adoption irrégulière
🔹 Contexte réglementaire 🔸 Pression politique sur l’EV moins forte en Europe et aux États-Unis
🔹 Contraintes 🔸 Gestion simultanée de deux technologies (thermique et électrique)
🔹 Groupe 🔸 Rolls-Royce s’appuie sur BMW tout en privilégiant le sur-mesure
🔹 Perspective 🔸 Transition vers l’électrique maintenue mais sans calendrier fixe

Puntos clave

  • Rolls-Royce abandona el objetivo de ser 100% eléctrica en 2030, sin renunciar a la electrificación.
  • Chris Brownridge justifica la decisión por la demanda persistente del V12 y un contexto regulatorio menos estricto.
  • El Spectre sigue siendo central, pero la adopción de vehículos eléctricos en el ultra lujo avanza de forma irregular.
  • La marca prioriza una estrategia guiada por los pedidos y la personalización, bajo el paraguas de BMW.

Preguntas frecuentes

¿Rolls-Royce está dejando de fabricar coches eléctricos?

No. La marca mantiene su estrategia de electrificación y prevé otros modelos eléctricos. Solo retira el plazo fijo de 2030 para pasar al 100% eléctrico, con el fin de adaptar el ritmo a los pedidos de los clientes y al contexto regulatorio.

¿Por qué Rolls-Royce mantiene el V12?

El CEO Chris Brownridge explica que algunos clientes siguen pidiendo modelos de gasolina y que el V12 forma parte de la historia y la identidad de Rolls-Royce. Mientras exista esa demanda, la marca quiere seguir ofreciendo esta motorización.

¿La Rolls-Royce Spectre es un éxito?

Rolls-Royce presenta la Spectre como un modelo que ha cumplido las expectativas y como una demostración de su saber hacer eléctrico. Al mismo tiempo, la marca reconoce que la dinámica de demanda de vehículos eléctricos puede normalizarse tras la fase de lanzamiento, lo que hace que la transición sea menos lineal.

¿Qué papel juegan las políticas públicas en este cambio de rumbo?

Rolls-Royce menciona objetivos gubernamentales sobre los vehículos eléctricos más flexibles. En un contexto en el que algunos países y regiones revisan sus ambiciones, la marca considera que un calendario rígido es menos pertinente y prefiere un enfoque flexible.

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Christian
Christian
Auteur passionné, je partage des récits et conseils pour les Français à l'étranger. Suivez-moi pour explorer ensemble la vie expatriée.

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