Francia acelera su carrera por la infraestructura de inteligencia artificial. Bpifrance, la startup francesa Mistral y el fondo emiratí MGX han firmado un acuerdo para llevar Campus AI a 3 gigavatios (GW) de capacidad de cálculo repartida por todo el país, según se anunció el 1 de junio al margen del foro Choose France 2026.
El salto es relevante por dos motivos: el proyecto deja de ser un único emplazamiento para convertirse en una red nacional de “AI Gigafactories”, y el consorcio se mueve sin esperar a que el primer campus —aún en obras— entre en funcionamiento. La apertura del primer centro, en Fouju (Seine-et-Marne), sigue prevista para 2028.
En paralelo, el presidente Emmanuel Macron puso cifra a la ambición en una publicación en LinkedIn: 7,5 millones de euros. Ese dato no figura en el comunicado oficial de Bpifrance, pero fue recogido por Le Figaro.
Un plan nacional de “gigafábricas” de IA, no un único centro de datos
El acuerdo anunciado en Choose France 2026 redefine Campus AI como un despliegue a escala país: 3 GW de capacidad objetivo en Francia y la selección de un segundo emplazamiento descrita como “inminente” por las fuentes citadas. El primer campus, en Fouju, continúa en construcción y mantiene el calendario de apertura para 2028.
Campus AI agrupa a cuatro accionistas: Bpifrance (el banco público de inversión francés), Mistral (editor de los modelos Le Chat y la familia Mistral Large), MGX (fondo de inversión emiratí centrado en IA y tecnologías avanzadas) y Nvidia, proveedor dominante de computación acelerada. La entrada de Nvidia en el capital funciona como mensaje al sector: el acceso a GPU es el cuello de botella para cualquier actor que quiera escalar IA generativa.
Mistral se asegura el recurso más escaso: acceso prioritario a la capacidad de cálculo
Más allá del tamaño del plan, el elemento más estructurante del acuerdo es el acceso prioritario del que se beneficia Mistral sobre toda la capacidad de cálculo desplegada en los distintos emplazamientos. Como accionista de la ‘joint venture’, la compañía no depende de alquilar GPU en el mercado puntual: se garantiza suministro en un momento de demanda global disparada y con plazos de acceso a infraestructura Nvidia que pueden alargarse meses o incluso años.
En Fouju, Mistral ya ha asegurado 96 megavatios (MW), con una subida contractual hasta 200 MW. Ahí se juega la competitividad de sus modelos de base: entrenamiento, ajuste fino y, sobre todo, inferencia a escala comercial. Sin esa capacidad asegurada, su crecimiento quedaría más expuesto a proveedores de nube estadounidenses y a los riesgos de soberanía tecnológica asociados.
La urgencia es inmediata. Según ZDNet France, a partir del tercer trimestre de 2026 Mistral obtendrá 10 MW adicionales para inferencia a través de un centro de datos en Les Ulis (Essonne). Un apoyo temporal mientras Fouju no esté operativo. En su AI Now Summit, la startup situó la infraestructura como pilar de su estrategia, al mismo nivel que la calidad de sus modelos.
La comparación con los grandes actores estadounidenses marca el listón: OpenAI, Google DeepMind o Anthropic operan con capacidades de cálculo de un orden de magnitud superior y con acceso directo a ‘hyperscalers’. Mistral, en cambio, apuesta por una infraestructura soberana, europea, construida en coempresa en lugar de comprada “llave en mano”. La ventaja es el control y la continuidad de acceso; el riesgo, la escala: 200 MW en Fouju es significativo para un actor europeo, pero modesto frente a las gigafábricas previstas en Estados Unidos.
Choose France 2026 convierte la IA en escaparate industrial
Campus AI no fue el único anuncio destacado en Choose France 2026, que concentró compromisos inusuales en infraestructura digital. SoftBank anunció 45.000 millones de euros de inversión en centros de datos en Francia hasta 2031, con un objetivo de 75.000 millones a largo plazo. Por su parte, el gestor canadiense Brookfield sumó 10.000 millones de euros adicionales para alcanzar hasta 30.000 millones en total en infraestructuras de IA en Francia, según Le Figaro.
Macron celebró que Francia se consolide como “el primer destino europeo para infraestructuras de IA descarbonizadas”. El mensaje es político, pero se apoya en un argumento industrial: el mix eléctrico francés, dominado por la energía nuclear, ofrece una huella de carbono inferior a la de la mayoría de países europeos. En un sector tan intensivo en energía como los centros de datos de IA, ese factor pesa ante clientes con compromisos ESG.
El consorcio encaja su plan en esa lógica y eleva el listón: el objetivo declarado de construir una red paneuropea de “AI Gigafactories” va más allá de Francia. El segundo emplazamiento —cuya elección se describe como inminente— deberá cumplir requisitos similares: disponibilidad de suelo, conexión eléctrica de gran potencia y cercanía a operadores capaces de absorber la capacidad. Por ahora, el dispositivo se concentra en torno al Gran París: Seine-et-Marne para el primer campus y Essonne para el centro de inferencia de Les Ulis.
La prueba decisiva llegará con la apertura de Fouju en 2028. Hasta entonces, el consorcio tendrá que demostrar que un modelo de financiación que mezcla un banco público francés, un fondo soberano emiratí y actores privados puede sostenerse frente a competidores con balances mucho mayores. Los 7,5 millones de euros citados por Macron —si se confirman en documentos oficiales— se situarían entre los mayores compromisos privados realizados en infraestructura digital en Francia.

