Stellantis despeja las dudas sobre el futuro de su histórica planta de Mulhouse, en la región francesa de Alsacia. El grupo automovilístico ha confirmado una inversión de más de 1.000 millones de euros para producir allí tres nuevos modelos de Peugeot a partir de 2029.
El anuncio consolida lo que el presidente francés, Emmanuel Macron, ya había adelantado en los últimos meses: Mulhouse seguirá siendo una pieza clave de la industria del automóvil en Francia. Y lo hará en plena transición hacia el coche electrificado, con un proyecto que va más allá de mantener una línea de montaje.
Más que fabricar: Mulhouse también diseñará
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La apuesta de Stellantis no se limita a asignar modelos a una fábrica. La compañía quiere convertir Mulhouse en un centro con doble función: ingeniería y producción para Peugeot, su marca más emblemática dentro de un grupo que reúne una decena de enseñas (entre ellas Citroën, Fiat, Opel o Jeep).
Ese enfoque marca diferencias con otras reorganizaciones industriales vistas en la última década, donde muchas plantas han sobrevivido a base de reasignaciones puntuales. Aquí, Stellantis plantea un salto de escala: reforzar capacidades locales y preparar el terreno para los cambios tecnológicos que exige el mercado.
El calendario está fijado: los nuevos vehículos empezarán a salir de la cadena en 2029. Ese margen permite planificar la adaptación de procesos y equipos, en electrificación, un terreno en el que el grupo necesita acelerar para competir con otros fabricantes europeos.
Tres nuevos Peugeot para afianzar la producción en Francia
Stellantis no ha detallado qué modelos serán, pero sí ha dejado claro que serán tres Peugeot. La decisión revela una estrategia interna: concentrar recursos en una sola marca en lugar de repartir inversiones entre todas las del grupo.
La concentración de tres modelos en un mismo emplazamiento busca mejorar rendimientos y recortar costes. En un sector presionado por la competencia y por el coste de la transición eléctrica, optimizar la producción es clave para que una inversión de este tamaño sea rentable.
Macron, el Elíseo y el peso político del anuncio
Que Stellantis oficialice ahora lo que Macron había anunciado no es un simple gesto institucional. En Francia, el presidente de la República, desde el Palacio del Elíseo, suele implicarse directamente en los grandes proyectos industriales, y esta confirmación convierte una promesa política en un compromiso empresarial con calendario.
el movimiento encaja en un contexto europeo de presión para relocalizar producción y asegurar empleo industrial. La confirmación pública también refuerza el marco para negociar apoyos: subvenciones, incentivos fiscales y programas de formación, habituales en inversiones de esta envergadura.
Mulhouse, un nodo estratégico en la electrificación
La elección de Mulhouse responde a una lógica industrial: la planta ya cuenta con infraestructura, mano de obra cualificada y una ubicación pegada a Alemania y Suiza, dos polos clave para la ingeniería y la cadena de suministro del automóvil.
Actualizar una fábrica existente, en lugar de levantar una nueva, reduce costes y acorta plazos. Y el volumen de inversión sugiere una transformación profunda: adaptación de líneas para vehículos electrificados, nuevos equipos de prueba, reorganización de puestos de trabajo y, potencialmente, instalaciones vinculadas a componentes como baterías o motores eléctricos.
Para la región, el mensaje es claro: la automoción francesa no desaparece, pero cambia de piel. Si Stellantis cumple el calendario, Mulhouse se asegura carga de trabajo a largo plazo y se coloca en el mapa de la nueva industria del coche en Europa.



